Las trampas del amor como padres

VER ARTÍCULOS
Las trampas del amor como padres

Muchas veces en nuestro afán de amar, cuidar y proteger a nuestros hijos, podemos caer en algunas trampas del amor, las cuales en muchas ocasiones traen consecuencias que no quisiéramos en su vida adulta. A continuación, te presentamos algunas de ellas para que podamos tenerlas en cuenta y de esta manera evitarlas en el rol como padres.

La mayoría de los padres buscamos la felicidad de nuestros hijos, pero cuál es el significado de esta compleja palabra, más cuando la proyectamos en esos seres que se convierten en nuestra misión y que representan un amor muy grande y que de algún modo está estrechamente ligada con nuestra propia felicidad. En este punto es preciso, entender la felicidad como una consecuencia de largo plazo, no podemos confundirla con una emoción del día a día, por ejemplo, muchos padres por actuar a favor de la felicidad de los pequeños, caemos en cumplir todos sus deseos, caprichos y peticiones, creando en su cabeza realidades que no son ciertas, como que todo en la vida es fácil de conseguir y que solo importan sus propios deseos y necesidades, educándolos como niños mal criados, con poco sentido de la frustración.

Otras veces, en nombre del amor y en búsqueda de la felicidad de nuestros hijos, no permitimos que ellos asuman las consecuencias de sus actos, buscando de alguna manera evitar el dolor y la tristeza en sus vidas, sin embargo, cuando hacemos esto les estamos quitando la oportunidad de aprender de sus errores lo que conllevará que demoren más sus procesos para alcanzar cierta madurez.

En algunas ocasiones, podemos llegar a proyectar esas cosas que nos hubiera encantado vivir en nuestra vida y que por alguna razón no logramos en ellos, creyendo que es lo mejor para sus vidas sin darnos cuenta de que todos somos diferentes, que los tiempos cambian y que lo mejor para ellos es lo que ellos mismos vayan descubriendo en su vida.

Otro error común es que algunos padres llegan a olvidar sus propias necesidades pensando que eso es lo mejor para los hijos, sin embargo, cuando esto sucede se empiezan a ver consecuencias en el hogar derivadas del sentido de frustración de estos que por amor se la pasan renunciando a su propia vida, pero que al final viven tristes y frustrados, emociones que transmiten a diario causando el efecto contrario en la vida de todos en la casa. Recordemos que la única manera de generar bienestar a otros es teniendo un propio bienestar.

Muchas veces elogiamos demasiado a nuestros hijos y todo lo que hacen este bien o mal lo exaltamos, claro que si es importante felicitarlos cuando hacen las cosas bien porque esto ayudará a fortalecer su autoestima, pero también es importante decir cuando a las cosas les hace falta un mayor esfuerzo o no están del todo bien, de esta manera no solo lograremos que nuestros hijos identifiquen nuestra opinión como real y objetiva sino también los ayudaremos a buscar siempre lo mejor de sí mismos.

Es importante entender que la tristeza, la frustración, los problemas y las caídas hacen parte de la vida, y cuando estamos de algún modo expuestos a ellos aprendemos lecciones valiosas de vida que nos hacen mejores personas, capaces de enfrentar con más herramientas el camino de la vida. Nuestro rol como padres no es evitar todo lo anterior, sino acompañarlos con amor, dar apoyo incondicional y que sepan que siempre tendrán a alguien que está ahí para ellos. Cuando protegemos a nuestros hijos e provoca personas inseguras, incapaces de tomar decisiones y de enfrentar las dificultades y contratiempos diarios, que no saben asumir las consecuencias de sus actos y con problemas de autoestima.